El fracaso del sistema autonómico
El sistema de “descentralización” que se suponía que era una acercamiento de la administración a la ciudadanía pecó desde un principio de los mismos defectos del “centralismo” y de la “burocracia” excesiva, que, a pesar de los últimos esfuerzos no consigue agilizar esta relación, a pesar de los medios digitales de los que dispone. El papeleo se impone todavía a la digitalización.
Pero mucho más grave es la actuación política de las Comunidades que ha supuesto la quiebra de principio básico de la igualdad. Propongo unos ejemplos:
Sería obligación de los sindicatos de clase que el principio de “igual trabajo a igual salario” se aplicara en todo el territorio. Pues no es así. Por ejemplo, el salario de una enfermera en Galicia es superior a muchas comunidades. Lo mismo podemos decir de los maestros y maestras y de casi todas las dependencias gestionadas por las autonomías. Este principio básico de igualdad ha quebrado con el sistema autonómico.
Otro de los principios básicos como es que” todos somos iguales ante la ley”, ante todas las leyes. Pues bien voy a citar sólo dos desequilibrios que también rompen el principio de igualdad: Mientras en Galicia la Ley de sucesiones prevé que los herederos tendrán un millón de euros exentos de tributación, en Catalunya sólo son cien mil euros. Y así en diferentes autonomías.
El segundo criterio tiene que ver con la declaración de la renta. El desequilibrio sobre lo que permite desgravar en las autonomías es un desbarajuste tal que desde un perro hasta los gastos del gimnasio discriminan a los contribuyentes.
Pero no siempre es el criterio autonómico el que causa desigualdad. El criterio de aumento de las pensiones según el IPC resulta aún más desequilibrante, porque, en este caso, no se tiene en cuenta el IPC autonómico, sino el estatal. Siendo en este caso una clara imposición centralista. El índice de precios no es el mismo y con mucha diferencia en diferentes comunidades. Mientras unas ven aumentado su poder adquisitivo, otras lo pierden paulatinamente. Mientras las Baleares presentaron un índice de 3’5, la región de Murcia presentó un 2%, siendo la más baja por comunidades, los pensionistas de ambas comunidades vieron incrementadas sus pensiones por un igual
Las pensiones en España se fundamentan por el principio de solidaridad. ¿No sería justo que, dado el estado autonómico, cada comunidad para no perder ni ganar poder adquisitivo, el incremento de las pensiones fuera según el propio IPC?
Otro escandaloso desequilibrio corresponde a la sanidad. El desembolso por habitante de las Comunidades Autónomas raya en lo más vergonzante de lo imaginable. Entre 600€ y 900€ por habitante es el desfase entre quien gasta más y quien gasta menos. El principio de igualdad ante la sanidad nos irrita por las largas listas de espera en operaciones, en visitas médicas a especialistas e incluso el acceso al médico de cabecera.
Estos días saló la noticia de concesión de primas a los médicos por acortar el tiempo de baja de los trabajadores. Propongo el siguiente caso: una hernia discal, dorsal o lumbar, si se tarda 8-9 meses en acceder a una resonancia magnética y otros meses en acceso al especialista y otros tantos a la rehabilitación, ¿por dónde se acorta la baja?
No creo que este sea un análisis exhaustivo pero sí significativo de cómo el sistema autonómico ha roto el principio de igualdad ante la ley y los servicios de los ciudadanos. Y el desquicio que proporciona es exasperante. La solución para el principio básico de la igualdad no es ni estado autonómico ni el estado centralista. Puede que el federalismo podría ser algo que aún no se ha probado en España a lo largo de su historia.
Prudenci Vidal Marcos
Exprofesor de filosofia
