menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El camino del Misteri hacia la Unesco

3 0
yesterday

La segunda parte del Misteri, La Festa, el pasado 1 de noviembre. / MATÍAS SEGARRA

Se desató la locura. Nadie -y cuando se dice nadie es nadie- habría imaginado, ni en sueños ni en desvelos, que La Festa, el Misteri d’Elx, pudiera llegar a ser contemplado por la Unesco como una manifestación secular, tradicional y, sobre todo, medieval. Una joya viva, única en el mundo, que durante siglos había latido en el corazón de Elche gracias al empuje y al compromiso de sus gentes, muchos de los cuales eran, además, parte activa de la representación. Sin esa fe, inquebrantable, jamás discutida, ni siquiera por la propia Iglesia, la representación no habría sobrevivido. Y, sin embargo, año tras año, los días cercanos a la festividad de la Mare de Déu, Elche se transformaba en un escenario sagrado. Una fiesta de hondas raíces, mucho más antigua que los autos sacramentales del Siglo de Oro, cuyos ecos ya resonaban en otros rincones de Europa, como Francia, desde el siglo VIII. Pero nunca, en ninguna parte, como en Elche. Porque el mundo de La Festa no tiene parangón. Por la belleza del texto que se canta, por la teatralidad de su puesta en escena, por la emoción que envuelve cada gesto, cada nota, cada palabra. Pero, sobre todo, por el aliento que la sostiene: el alma de un pueblo que se entrega por completo para que el Misteri no muera, para que siga siendo lo que ha sido siempre: la esencia misma de su identidad.

La lucha secreta por hacer Patrimonio de la Humanidad el Misteri

Y llegó la hora. La hora de «traquear» a la puerta de la Unesco, como decíamos entonces con una mezcla de nerviosismo e ilusión, convencidos de que el Misteri merecía no solo la distinción de Patrimonio de la Humanidad, sino también el reconocimiento al pueblo de Elche por haberlo sostenido y preservado durante siglos.

Por aquel entonces, el que escribe, concejal de Cultura, tenía una misión que se tomaba casi como una cruzada: promocionar el Misteri más allá de nuestras fronteras, implicando a figuras relevantes del mundo de las artes, la literatura, la música, las artes plásticas. Había que abrir puertas, atraer miradas, despertar conciencias. Sacar el Misteri del encierro localista y mostrar su grandeza universal, más allá de los muros de la basílica de Santa María.

Así fue como apareció en escena Andrés Peláez, director del Museo Nacional del Teatro en Almagro, que, sabedor de la dimensión cultural del Misteri, se convirtió en puente. Contactó con un funcionario de la Unesco y con el célebre dramaturgo Antonio Gala. La........

© Información