No diga inquiokupa, diga pobre
La semana pasada, una mujer fue asesinada por su expareja, contra la que tenía una orden de alejamiento. La víctima vivía junto a sus dos hijos, menores, en un piso en la calle López de Hoyos de Madrid, y había dejado de pagar el alquiler. ¿Cómo lo sé? Porque su casera, una tal Jacqueline, lleva semanas girando por las televisiones, aireando sus desdichas de rentista.
Si ya tienes una cuenta, inicia sesión
Lee artículos sin límites
Recibe TintaLibre en tu casa
Lee artículos sin límites
Cancela cuando quieras O regístrate gratis y lee cuatro noticias premium al mes
