menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El ron no tiene la culpa.

19 0
27.04.2026

Hay una memoria olfativa que muchos cargamos sin haberla pedido. El olor de un ron que prefería no decir de dónde venía, en una habitación cerrada, a las dos de la madrugada, con alguien que debía parar tres copas atrás. O la propia experiencia de despertar con una certeza: el ron y yo no somos amigos. Lo que pocas veces nos preguntamos es si el problema era el ron o era algo que usaba ese nombre sin haberlo ganado del todo.

El ron tiene un problema de imagen que él mismo no se ha ganado del todo. Es el destilado que más asociamos a exceso, a mezcla urgente, a lo que se pone cuando no importa mucho lo que se pone. Mientras el whisky construía su reputación de sobriedad elegante y el gin vivía su renacimiento cool, el ron se quedó atrapado en la fiesta que nunca termina bien. Injusto, si uno se detiene a pensar de dónde viene y cómo se hace el bueno.

El territorio importa, igual que en el vino

El ron se produce en casi todos los países tropicales que alguna vez cultivaron caña de........

© Gestión