La nueva trola cubana
Bandera cubana colgada en las calles de La Habana. / EP
Lamentaba esta semana Zapatero, con impostado estupor, que hay gente que opina de Venezuela sin haber estado nunca en Venezuela. Bueno, aquí tienen a un servidor, que opina de Cuba sin haber estado en Cuba.
No hace falta haber viajado allí para conocer la tragedia de un pueblo que lleva 67 años oprimido por una férrea dictadura y un sistema económico fracasado, apenas sustentado por la URSS, hasta 1991, y después por Venezuela. En Cuba, como dicen los cubanos con su humor indestructible, ya no hay apagones, sino «alumbrones», los escasos periodos en los que vuelve la luz eléctrica a la otrora próspera isla.
Sí han viajado a Cuba alrededor de 700 tontos útiles, con los sospechosos habituales Greta Thunberg, Gerardo Pisarello, Jeremy Corbyn y Pablo Iglesias, quien ha dejado para la posteridad un vídeo en la Plaza de la Revolución de La Habana que ni los geniales Pantomima Full serían capaces de parodiar.
Alojada en hoteles de cinco estrellas, la avanzadilla pijoprogre visitó el parque temático del comunismo entonando el «Guantanamera» y sacando fotos con sus iPhone desde flamantes autobuses eléctricos.
Mientras, en un enorme palacio, el dictador Miguel Díaz-Canel le entregaba a Silvio Rodríguez un fusil de asalto AKM y una réplica de esa misma arma de guerra. El cantautor cubano había asegurado que, si Estados Unidos se atreviera a invadir Cuba, él cogería un AKM y saldría a defender la patria, se supone que con fuego real y no con metafóricos «disparos de nieve» como los que cita en su célebre canción «Ojalá».
Ha contado Zoe Valdés en X que en cierta ocasión en Londres, a mediados de los 70, le preguntaron a Guillermo Cabrera Infante por el movimiento de cantantes protesta conocido como la Nueva Trova Cubana, liderado por Silvio Rodríguez y Pablo Milanés –quien, dicho sea de paso, terminó criticando al régimen y viviendo en Vigo–. «Nunca los he oído –contestó Cabrera Infante–. Me han dicho que son muy orwellianos; o sea, que son cantantes protesta a favor...».
Ojalá la mentira del castrismo no tuviera quien le cantase y que Cuba pudiera alcanzar la libertad de otra forma y no por la decisión de un miserable del calibre de Donald Trump, pero bien estará si acaba con la nueva trola cubana.
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