¿La justicia como negocio?
En una sala de arbitraje no hay flashes, ni conferencias de prensa. Solo contratos, expedientes, abogados, peritos y expertos. Las empresas esperan una decisión capaz de mover millones de dólares, destrabar una obra pública o evitar la quiebra de un negocio. Mientras afuera la política pueda ser inestable, en el proceso se resuelve no solo la controversia sino la confianza sobre la que funciona la economía. Como recordarán algunos, en los años noventa el Perú inicia su apertura comercial y para atraer inversiones se utilizaron dos herramientas muy valiosas, capaces de generar confianza entre los inversionistas, los Convenios de Estabilidad Jurídica y el Arbitraje. Esto permitió llevar adelante los procesos de privatización y de concesiones que ayudaron al crecimiento económico del país. El arbitraje se utilizó para resolver aquello que el Estado difícilmente podía atender con la rapidez y especialización que exigen los negocios modernos. Las grandes obras de infraestructura, los contratos internacionales, los proyectos mineros o energéticos no pueden esperar una década para conocer una sentencia. Por eso las partes acuerdan confiar sus controversias a árbitros........
