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La mano negra

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Hace cerca de 112 años, Europa y el mundo quedaron conmocionados con una noticia terrible: el archiduque Francisco Fernando y su esposa, el primero heredero del Imperio austrohúngaro, fueron asesinados por un terrorista de origen serbio llamado Gavrilo Princip, enviado al entonces territorio imperial austríaco de Bosnia y Herzegovina con ese propósito. ¿Por qué? Esa pregunta tiene muchas respuestas, pero la más correcta era la lucha sin cuartel entre Austro-Hungría por afianzarse a lo largo de la península balcánica y la resistencia nacionalista del reino de Serbia. Austro-Hungría representaba la monarquía dinástica de los Habsburgo, surgida en Alemania hace 600 años, de un lado, y del otro, el reciente reino de Serbia, nacido de las guerras de independencia contra el Imperio otomano en el siglo XIX, que dominó la región entre 1550 y 1850. Era la lucha entre una monarquía que tenía al Imperio de Austria como socio mayor y al Reino de Hungría como socio menor, ambos basados en el principio del derecho divino de los reyes. En el naciente reino de Serbia, en el año 1903, hubo un golpe de Estado que puso en el trono al rey Pedro I, nieto de su héroe de independencia Karadjorgje, el Negro Jorge en castellano, que fundó una nueva dinastía de carácter militar, dominada por una sociedad secreta llamada la “Mano Negra”. Lo de secreta era más una ficción que una realidad, porque los integrantes de ese grupo dominaban el aparato bélico de Serbia y se lanzaron a una triunfante guerra contra Turquía que les permitió anexarse diversos territorios hasta las fronteras con Albania y Grecia. Esa guerra terminó en el año 1912, pero al norte de Serbia estaban los territorios de Bosnia-Herzegovina, Croacia y Eslovenia, ambicionados por Serbia porque su población era étnicamente eslava y parte de ella afín a dicho reino. Los integrantes de la “Mano Negra” enviaron a un grupo de fogueados asesinos para matar al archiduque Francisco Fernando y su esposa, pero simultáneamente, de acuerdo con ciertas fuentes, su representante diplomático en Viena sugirió al gobierno austríaco que no fueran a Sarajevo, capital de Bosnia-Herzegovina, ante la posibilidad de un magnicidio. Tal consejo fue puesto de lado y la gira se llevó a cabo, produciéndose el asesinato luego de un segundo intento. El gobierno imperial austrohúngaro tardó en reaccionar, pero, con el apoyo de Alemania, impuso un ultimátum contra Serbia, aceptado en casi todos sus puntos, excepto que representantes austríacos supervisaran a los tribunales serbios para juzgar a los culpables de la conspiración. Serbia le tocó las puertas a su aliado, la Rusia zarista gobernada por Nicolás II, quien apoyó a Serbia frente a Austria-Hungría y Alemania. Rusia estaba aliada con Francia, que resolvió acudir en su ayuda. Entonces Alemania desató una ofensiva contra Francia, para lo cual atacó sorpresivamente a Bélgica a fin de quebrar la ofensiva inicial francesa. Ante ese ataque, el gobierno británico decidió entrar a la guerra en apoyo de Francia y Rusia, e indirectamente de Serbia. En octubre de 1918, Alemania pidió la paz a los aliados anglofranceses, reforzados por los Estados Unidos. La Rusia zarista dejó de existir luego de la revolución comunista de 1917. El Imperio austrohúngaro se disolvió y Alemania tuvo que aceptar su derrota con la caída de su monarquía imperial. El reino de Serbia quedó en el lado vencedor y se convirtió en Yugoslavia, que hoy, luego de muchísimos cambios, tampoco existe. Conclusión: se conoce cómo empiezan las guerras, nunca cómo terminan.

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