Menos Estado, más seguridad: la ruta de López Aliaga
En un escenario marcado por la improvisación, el populismo y la demagogia, la participación de Rafael López Aliaga en el reciente debate presidencial dejó propuestas concretas que merecen ser destacadas con claridad. Primero, su diagnóstico fue directo: el Perú ha sido tomado por malos políticos que han convertido al Estado en un botín. No se puede hablar seriamente de seguridad ciudadana sin reconocer que no hay recursos suficientes para enfrentarla, no solo por la corrupción, sino por lo grande que es el aparato estatal y, por consiguiente, el gasto corriente. En tal sentido, López Aliaga plantea una reducción drástica del aparato estatal —hasta dejar vigentes solo seis ministerios— como condición previa para generar ahorro y recuperar recursos. Se trata de una propuesta disruptiva, pero coherente con una política de austeridad orientada a recuperar el orden como prioridad. Segundo, puso el énfasis donde corresponde: la inteligencia. Mientras otros candidatos repetían fórmulas generales, López Aliaga recalcó que la clave está en la inteligencia policial, la misma que permitió derrotar a organizaciones como Sendero Luminoso y el MRTA. Su reiteración de “inteligencia, inteligencia, inteligencia” no es retórica; es una línea estratégica concreta frente al crimen organizado. Tercero, planteó decisiones firmes frente a la delincuencia. Desde la construcción de cárceles estrictas en zonas aisladas, hasta la expulsión de extranjeros ilegales vinculados al crimen, su propuesta apunta a restablecer el principio de autoridad. Asimismo, planteó medidas tales como el retiro del Perú de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que limita el accionar del Estado, y el uso de herramientas excepcionales como jueces sin rostro, en la línea de combatir el bien denominado “terrorismo urbano”. Cuarto, y no menos importante, abordó el problema del financiamiento. Fue el único participante del debate que cuestionó de manera enfática cómo se financiarán las múltiples promesas escuchadas. Señaló la necesidad de generar “caja” —producto de la reducción del Estado— para destinar recursos a la seguridad ciudadana. Prometer sin respaldo económico resulta inviable. La exposición de López Aliaga, en los limitados minutos reglamentarios, constituyó un conjunto de ideas fuerza que requerirán desarrollo técnico y constitucional. Sin embargo, en un debate donde abundaron los ataques personales y las propuestas genéricas, destacó por plantear una línea clara: reducción del Estado, prioridad en seguridad y una estrategia centrada en inteligencia y voluntad política firme. El Perú no necesita más diagnósticos vagos ni discursos bien intencionados. Necesita liderazgo, firmeza y una ruptura real con el modelo que ha permitido que el crimen avance. En ese sentido, el candidato presidencial de Renovación Popular, más allá de las simpatías o diferencias que pueda generar, ha puesto sobre la mesa propuestas que deben ser tomadas muy en serio por el bien del Perú.
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