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Por la razón y el diálogo

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Por la razón y el diálogo

Tuve dudas si aceptar. Me preocupaba que algún asistente se tomara el micrófono para arengar a los estudiantes, cuestionar (y cancelar) lo que yo decía y que el evento terminara transformándose en una disputa más que en una conversación.

Finalmente acepté. Porque pensé que el rol del profesor universitario incluye promover una discusión razonada, basada en evidencia, del acontecer político. También, porque una de las organizadoras del evento fue la mejor alumna de un curso que coordino, con más de 700 alumnos. Una joven que proviene de un colegio alejado de la élite, lo cual hace su mérito doblemente destacable.

Comencé mi presentación invitándolos a confrontar sus puntos de vista con posiciones distintas, algo que los obligara a cuestionarse, que los llevara a cambiar de opinión en algunos temas y a argumentar con mejores fundamentos en otros. En la exposición puse más énfasis donde presumía que los alumnos estarían en desacuerdo, priorizando los matices por sobre las certezas.

La sala era grande y estaba repleta, con alumnos sentados en el suelo. Los asistentes seguían cada frase con atención. Las preguntas que formularon fueron muchas y muy buenas, prueba de un interés genuino por entender los temas. En resumen, el conversatorio resultó muchísimo mejor de lo que esperaba.

Concluí que hay una nueva generación de estudiantes, posestallido y pospandemia, con poca experiencia política, pero muy interesada en entender y opinar sobre el impacto que tendrán las políticas del nuevo gobierno.

Es importante promover instancias dentro de las universidades que recojan este interés. Además de los conversatorios como el que acabo de describir, también he dictado cursos junto a otro colega, donde cada uno asiste a las clases del otro: comentando, discrepando y complementando. Ver a dos profesores, con posiciones distintas, interactuando de manera razonada y constructiva es algo que los estudiantes han valorado muchísimo en sus evaluaciones de estas asignaturas.

No dejar hablar, encerrar, empujar e insultar a un expositor con quien no se está de acuerdo es el polo opuesto a la discusión respetuosa y racional, esencial a toda universidad. Las diferencias en estas instituciones deben enfrentarse conversando y contrastando los diversos puntos de vista y no a través del uso de la violencia, como sucedió con la ministra Lincolao. El diálogo, reflexivo e informado, escuchando al otro aun si se está en desacuerdo, no es una posibilidad más de la universidad sino, quizás, su esencia.

Esto es lo que, precisamente, ha promovido el Centro Nansen para la Paz y el Diálogo, de Noruega, a través de una metodología para superar el conflicto entre posiciones antagónicas basada en el diálogo. Tras la desintegración de Yugoslavia, este Centro facilitó espacios de encuentro en las escuelas para padres, profesores y alumnos de bandos anteriormente enfrentados. Si bien los problemas no desaparecieron, se creó un terreno fértil para que las comunidades gestionaran sus propias reconciliaciones. Para esta institución, lo central era aprender a escuchar al otro, lo cual no implicaba claudicar, ni perdonar, ni justificar sus posturas.

A partir de 2019, el chileno-noruego Alberto Zamudio, director del Centro Nansen, ha liderado varias iniciativas de diálogo en Chile. En una de estas se llevaron a cabo más de 500 talleres en la macrozona sur de nuestro país para preparar a los líderes comunitarios en la implementación de las metodologías desarrolladas por la institución, con un importante impacto positivo. Nueve de cada diez personas que participaron en sus talleres concluyeron que el diálogo era posible.

Mientras que la negociación pone énfasis en los resultados, el diálogo lo hace en el proceso, en la reparación o reconstrucción de relaciones. El diálogo no se centra en la resolución de un conflicto ni busca soluciones rápidas, sino más bien crear las condiciones para lidiar con él sin violencia. Zamudio sostiene que los líderes actuales están más enfocados en la confrontación que en la conversación. Eso es parte del problema que debemos superar.

El viernes 24 de abril, Alberto Zamudio dará la charla magistral con que se inaugura el año académico en la Universidad de Chile, para exponer su experiencia en nuestro país. Será una buena oportunidad para que los alumnos y las autoridades universitarias y estatales sigamos aprendiendo el valor que tiene esta metodología.

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