menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Menuda mierda de bandos

13 0
26.07.2026

Estoy cansada. Cansada de que todavía sorprenda que pueda hablar con personas que piensan de manera muy distinta a mí. Cansada de que haya quien considere sospechoso que mantenga una amistad, sienta cariño o trabaje con alguien situado en otra coordenada ideológica. Cansada de que escuchar se interprete como una claudicación y reconocerle algo bueno al adversario se castigue como una traición.

Me ha ocurrido muchas veces. Basta con que converse con alguien, que comparta un espacio profesional o que valore públicamente una reflexión acertada para que aparezcan los encargados de repartir carnés. De pronto, ya me he movido de sitio. Ya estoy en el bando contrario. Ya me he vendido, me he rendido o he dejado de ser quien era. Todo porque he cometido el terrible pecado de escuchar a otra persona sin exigirle antes que piense exactamente como yo.

Menuda mierda de bandos. Y menudo rollo.

Qué vida tan pequeña debe de ser esa en la que solamente se puede sentir afecto por quienes votan lo mismo, leen los mismos periódicos y repiten las mismas consignas. Qué aburrimiento relacionarse únicamente con personas que confirman cada una de nuestras ideas. Qué peligroso, además. Cuando nadie nos contradice, terminamos creyendo que nuestras opiniones son verdades universales y que quien las cuestiona solamente puede ser ignorante, perverso o ambas cosas a la vez.

He conocido personas admirables con ideologías muy distintas. También he conocido a auténticos impresentables dentro de casi todas ellas. La etiqueta política jamás me ha parecido una garantía de bondad, inteligencia, honradez o sensibilidad. Compartir siglas tampoco convierte a nadie en amigo. Discrepar en cuestiones importantes no impide reconocer la generosidad, el talento o la humanidad de quien tenemos delante.

Cuando nadie nos contradice, terminamos creyendo que nuestras opiniones son verdades universales y que quien las cuestiona solamente........

© ElNacional.cat