La secularización no se detiene, pese al repunte religioso entre los jóvenes
En los años ochenta del siglo pasado, nueve de cada diez españoles se declaraban católicos; hoy, apenas lo hace la mitad de la población. Detrás de esta caída está lo que los sociólogos denominan secularización: un proceso por el cual el pensamiento, las prácticas y las instituciones religiosas pierden relevancia social. Esto se traduce en una menor asistencia a la iglesia, una mayor separación entre Iglesia y Estado y un papel cada vez más reducido de la religión en la política, la educación y la vida cotidiana.
La secularización, además, sigue un mecanismo bastante sencillo: desde hace décadas, cada generación es menos religiosa que la anterior. Así, la sociedad española pierde creyentes a medida que las generaciones mayoritariamente católicas —nacidas a mediados del siglo XX— se retiran y son sustituidas por cohortes mucho menos religiosas, especialmente las nacidas en este siglo.
