Somos felices
La gente ha salido a las calles a celebrar de manera espontánea y masiva cada triunfo de la selección nacional de futbol y tras cada uno de ellos, se han sumado más y más voces a los festejos eufóricos. En la capital del país se contaron más de 800 mil, en Guadalajara y en Monterrey, más de 150 mil y en el resto de las entidades, sumadas, más de 1 millón. No son triunfos definitivos (apenas es la primera fase) pero son triunfos inéditos: nunca se habían ganado los tres juegos de eliminación sin recibir ningún gol en contra. Los símbolos patrios se han cubierto de gloria.
Nadie convocó a esas manifestaciones. Ya todos saben que los puntos de reunión están en El Ángel, en la Minerva, en el Fundidora o en las plazas de siempre donde la única organización posible es la desorganización, las banderas, los gritos, los bailes improvisados, algunos disfraces y el huateque generalizado. Nadie sabe si la selección nacional llegará al quinto partido, pero no importa. Ya ganamos los tres primeros y ya........
