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Resolver problemas, no provocarlos

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12.02.2026

Desde finales de los años 70, todas las reformas electorales han tenido el propósito de resolver problemas, no de provocarlos. Por eso, más allá de que alguna de ellas hubiera incluido elementos que implicaron alguna eventual regresión concreta (como la malhadada introducción de una “cláusula de gobernabilidad” en 1986, reforzada en 1990 y, finalmente, suprimida en 1993), en general, todas las reformas se pensaron e instrumentaron con el propósito de atender las necesidades específicas que resultaba indispensable solucionar para democratizar al sistema político.

En un primer momento, la reforma de 1977 se enfocó en revertir la lógica autoritaria, de cerrazón y exclusión que caracterizó al régimen postrevolucionario, abriendo el sistema de partidos a opciones políticas que hasta entonces habían estado condenadas a vivir en la clandestinidad (en particular, pero no sólo, las de izquierda) y, a través de la figura de la representación proporcional, a........

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