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“El Mencho es Masiosare y hay que abatirlo sí o sí…”

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28.02.2026

Eso me dijo un militar de alto rango que enfatizaba elocuentemente para dejar claro que estaba indignado y que desde días atrás ya no tenía el menor filtro en la boca:

-Ese individuo siniestro, el tal Mencho, para nosotros es Masiosare y hay que neutralizarlo… fraseó impertérrito.

-Masiosare… -me le quedé viendo. Lo escruté unos segundos, pero no, no estaba bromeando, no era un juego, no era sarcasmo, así que me abstuve de sonreír. Lo que estaba presenciando era cosa seria. Muy seria. Momentos de sangre y muerte. Instantes de honor. El líder del Cártel Jalisco Nueva Generación se había convertido en el enemigo más abominable para el Alto Mando de la Secretaría de la Defensa Nacional.

-Entiendo (retomé la palabra). Pero, neutralizarlo como detenerlo o como… -pregunté sin signos de interrogación.

-Cuando lo tengamos enfrente, si se resiste a la captura, una captura que tendrá sustento de ley, lo abatimos.

-Habrá que abatirlo sí o sí, porque es un individuo muy violento y peligroso y no se va a dejar atrapar. Ya lo viste tú.

Ya lo había visto yo.

-Está usted indignado.

Me taladró con la mirada. Yo diría que sí, que mostraba una indignación absoluta, pero sobre todo me parecía que estaba furioso. Casi iracundo, aunque también adolorido. Muy sufriente, tremendamente apesadumbrado. Me lo recordó hace unos días el Secretario de la Defensa, el general Ricardo Trevilla Trejo, cuando, en la conferencia mañanera de la Presidenta de la República, dio el pésame a los familiares de los militares caídos en el operativo para atrapar al capo Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, y enseguida se le inundaron los ojos de lágrimas y se le quebró la voz. Nueva masculinidad mexicana, los hombres sí lloramos de tristeza (o de lo que sea necesario, de lo que se nos pegue la gana, que al cabo las emociones también son nuestras y no debemos avergonzarnos), así seamos bravísimos soldados.

Segundos después se repuso y dejó en claro, con absoluta firmeza, que neutralizar a El Mencho representaba una declaración de principios rotunda: así se demostraba la tremenda fuerza del Estado cuando éste decide disponer de la potestad legal y constitucional........

© El Universal