Hezbollá en Colombia
En la mitología griega, Cassandra, hija de los reyes de Troya y hermana de Paris y Héctor, sacerdotisa del templo de Apolo, encantó al dios protector con su belleza y sensualidad, y pactó con él un encuentro carnal a cambio del don de la profecía. Después de recibir ese poder sobrenatural, no cumplió con su promesa, por lo que Apolo la maldijo para que, aunque sus vaticinios fueran reales, nadie les diera crédito. Predijo la caída de Troya advirtiendo sobre el caballo, pero nadie le creyó.
Cassandra es el nombre de la operación de la DEA que identificó, en el 2002, a células de Hezbollá que operaban desde territorio colombiano, con actividad criminal que incluía narcotráfico, lavado de activos y tráfico de armas, cuyo objetivo principal es financiar a Hezbollá a cambio de abastecer a grupos guerrilleros de armas. Estos reciben, en territorio venezolano, entrenamiento con drones y explosivos impartido por instructores iraníes y de la milicia de Hezbollá.
Las interceptaciones trianguladas identificaron empresas en Medellín, Maicao, Barranquilla, Cúcuta y Cartagena, encargadas de negociar y garantizar la salida de la droga por los puertos y el envío de millones de dólares por pagos de falsas importaciones y en pequeñas remesas realizadas a través de la plataforma Hawala, poco conocida en Occidente.
Cuando la seguridad deja de ser prioridad
El primer tropiezo de la operación Cassandra ocurrió en el 2008, suspendida por orden superior, motivada por la intervención de otras agencias norteamericanas, dejando expuesto en territorio enemigo al agente encubierto de la DEA, permitiendo que escapara el principal operador criminal, el colombo-libanés Chekri Harb, capturado posteriormente en Medellín y extraditado a los Estados Unidos en el 2009.
En una segunda fase, investigadores de la DEA obtuvieron evidencias que señalaban al ciudadano libanés Ali Al Fayad como el mayor proveedor de armas designado por Irán para abastecer los carteles de la droga y las guerrillas colombianas. Ubicaron a este traficante en Praga, Checoslovaquia; las autoridades checas lo capturaron y, cuando estaba a punto de ser extraditado, el gobierno de Obama ingenuamente negoció un acuerdo con los iraníes para que desistieran de la obtención de un arma nuclear y misiles de largo alcance. Entonces reabrieron “cordiales relaciones” que beneficiaron a Al Fayad, quien fue liberado y regresó al Líbano impunemente.
Ha habido tantas capturas como desmonte de las células de Hezbollá en Colombia, pero, según el general (r) de la Policía Nacional Juan Carlos Buitrago, siguen operando con transacciones en criptomonedas: en un barco que zarpó de Cartagena de Indias con ganado hacia Beirut hallaron 4.500 kilogramos de cocaína, y Antoine Kassis acaba de ser condenado el 29 de marzo del 2026 en Virginia, EE. UU., acusado de enviar cocaína al Medio Oriente a cambio de armas para el Eln.
