El secuestro de la autoridad
En un país serio, el secuestro del padre de un alcalde y la posterior desaparición del propio alcalde no deberían terminar con una fotografía de rescate ni con un regreso discreto a la rutina. Abren una crisis de autoridad. Obligan a preguntar qué pasó, con quién habló, bajo qué presión fue liberado y, lo más importante, si puede seguir gobernando libremente.
En México, en cambio, el reflejo parece ser otro: mirar hacia otro lado y fingir que nada cambió.
Porque cuando un alcalde entra por coacción al radio de acción de un grupo criminal, ya no está en juego solo su integridad personal. Está en juego la integridad del gobierno mismo.
El caso de Juan Andrés Vega, alcalde de Taxco, no puede procesarse como una anécdota más de violencia. Días atrás fue secuestrado su padre. Después desapareció él. Versiones periodísticas señalan que habría acudido por sí mismo a un encuentro con los captores. Más tarde, ambos fueron localizados con vida después de un despliegue en el que participaron cientos de elementos armados.
Qué bueno que........
