Salvajes
Todo tiempo pasado es una fábula: hubo una vez en la que los candidatos presidenciales no solo representaban a estos países tan diferentes que hay en el país —y teníamos entonces la impresión de que la convivencia era posible—, sino además eran conscientes de que asistir a los debates de televisión era ponerles la cara a millones de colombianos que estaban en su derecho sagrado de votar por lo que les viniera en gana. Estoy pensando en la campaña aleccionadora de hace dieciséis años. En ese primer encuentro en el canal RCN, el Gran Debate del lunes 22 de marzo de 2010, que fue la noticia de que nuestra democracia había sobrevivido por poquito al uribismo. Por alguna extraña alineación planetaria, el caudillo había acatado el fallo que le prohibía una segunda reelección. Y todo lo demás era ganancia.
(Le puede interesar: Rajatabla).
No es fácil ni es bueno olvidar esa noche. Las cuatro periodistas, Dávila, Gurisatti, Ospina y Ruiz, hacían preguntas afiladas a los aspirantes. Y........
