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Salvar la línea 155

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24.06.2026

María Camila, con tan solo 18 años, ya sabe plenamente qué es la violencia de género.

Ni siquiera el día de su primera comunión, que era supuestamente el momento más sagrado para ella y para su familia, logró estar lejos del abuso de su tío paterno.

Antes de salir hacia la iglesia, el hombre que sigue libre, sin judicialización y con su vida normal, como si no hubiera pasado mayor cosa, la llevó al baño para “ponerle una camándula” que le había comprado y abusó de ella. Lo siguió haciendo los seis años siguientes hasta que su mayoría de edad y su valor le permitieron buscar ayuda.

Clemencia soportó desde el 2009, mes tras mes, los golpes con las manos, los pies, la plancha, la tapa de la olla exprés o la chapa de la correa de su esposo. Su rostro tiene profundas huellas, y es incapaz de sostener una relación de confianza. Desde el 2023, cuando buscó ayuda, ha intentado recomponer los pedazos de su vida.

Natalia, la comprometida profesora de preescolar, intenta no ver monstruos en todos los hombres que se........

© El Tiempo