Tomar el atajo
Es como darse cuenta de que incurrir en actos innecesarios parece dotar de racionalidad los días, y que en la idea de apresurarse para ahorrar tiempo no hay inteligencia posible
Estantes de comida preparada en un supermercado / Agencias
Durante mucho tiempo, intentaba a toda costa llegar a todas partes por el camino más corto. Francamente, algunos días aún me sorprendo haciendo eso mismo, porque me parece que si llego antes, más pronto podré dejar de esforzarme, punto a tener siempre muy en cuenta. En algún momento estuve dispuesto a sostener que la obsesión más propia de la juventud es la de encontrar atajos y tomarlos sin reservas. Semejante búsqueda, en realidad, nos sigue retando aun cuando dejemos atrás esa etapa de la vida. Quién sabe si es la demostración de que nos desvivimos por no dejar de ser niños del todo, aunque ya pensemos algunas noches en la muerte.
No diré que está bien saltarse pasos para llegar antes a lo que se pretende. Preferiríamos seguramente no hacerlo, y obtener alguna lección sobre el esfuerzo. Pero nos rendimos, bajamos los brazos, asumimos la opción de avergonzarnos a nosotros mismos. Ya lo superaremos. Nos consolamos diciéndonos que no tuvimos más remedio, lo que nunca es del todo cierto.........
