menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Los puntos de inflexión y la transición energética

14 0
19.04.2026

Hace dos años escribíamos y compartíamos a través de El País un artículo referido a los puntos de inflexión climática (tipping points en inglés) entendidos como los momentos luego de los cuales no se alcanzaría a discernir los grandes impactos del calentamiento global a todo nivel ya que se desencadenarían múltiples de estos puntos de inflexión. La barrera o frontera trazada son los 1.5°C de calentamiento, a los cuales se estaría aproximando irremediablemente nuestro planeta y que ya se ha superado en algunas regiones del mundo. Enfatizamos que cuando se cruzan estos puntos de inflexión, los mecanismos de retroalimentación auto-reforzantes pueden amplificar los efectos del calentamiento global, dando lugar a impactos en cascada desconocidos, como el aumento del nivel del mar, la disminución de biomas biodiversos, la alteración de corrientes marinas y la liberación de carbono por el deshielo del permafrost a través de la activación de puntos de inflexión climática, donde pequeños cambios pueden provocar impactos significativos y, a menudo, irreversibles.

Hoy asistimos a otro reporte actualizado referido al colapso de la circulación termohalina del Atlántico, conocida como AMOC, corriente que regula la temperatura de los océanos y de todo lo que significa en el transporte de nutrientes para la vida marina. Un estudio del Centro Inria de Burdeos (publicado en Science Advances), advierte que la circulación de vuelco meridional del Atlántico – AMOC- está más cerca de un colapso y que la desaceleración de la circulación estaría en el orden de 42 a 58% para finales de siglo. Esto implicaría impactos de inviernos y congelación mayores en Europa occidental e incrementos en las inundaciones que elevarían el nivel del mar en el orden de 0.5 a 1.0 metros, sin contar las implicaciones en la vida marina global en las regiones meridionales. Resta entender que implicaciones se tendrían por ejemplo en el ecosistema amazónico, o en los ecosistemas de la Antártida que seguro no serán nada positivos y naturalmente en los ecosistemas alto andinos.

A este contexto, que claramente nos demuestra las consecuencias de las emisiones de gases de efecto invernadero, causantes del calentamiento global, donde los gases provenientes del uso de combustibles fósiles son primordialmente la causa central de todo esto, surge otro punto de inflexión, y es precisamente la dependencia de los combustibles fósiles que también conduce a la guerra y a los conflictos mundiales que podría tener dos efectos uno negativo y el otro positivo, el primero la desesperación por acceder a combustibles fósiles y generar reservas internacionales por parte de los países lo que provocaría una mayor producción y por tanto mayores niveles de emisiones; y la segunda un agresivo viraje hacia las energías limpias fruto de una transición energética ahora más que nunca necesaria.

Se ha visto que en los últimos meses “Un número récord de hogares en el Reino Unido está optando por paneles solares, vehículos eléctricos y bombas de calor. Sin contar China, la generación mundial de energía a partir de carbón y gas ha disminuido, mientras que las energías renovables han experimentado un fuerte crecimiento, con un aumento del 14 % en la generación solar y del 8 % en la eólica. Tras el cierre del estrecho de Ormuz, la generación de energía a partir de carbón disminuyó en Estados Unidos, India, la UE, Turquía y Sudáfrica, según el Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio CREA. 2026 (ver figura), a pesar de los temores de que los países volvieran a utilizar el carbón.

El tercer punto de inflexión es el generado por la administración Trump que ha empezado desconociendo los procesos internacionales de negociación climática y por tanto los compromisos para evitar que se alcance el nivel de calentamiento de 1.5°C y la presión sobre otros países genuflexos como Argentina con el riesgo de que otros se sumen a esta negativa.

Los tres puntos de inflexión convergen hoy de forma simultánea; cada uno de estos tipping points, por sí solos, serían ya una amenaza crítica, combinados, se retroalimentan y aceleran mutuamente, reduciendo el tiempo disponible para actuar antes de cruzar umbrales irreversibles. La única señal concreta en sentido contrario es el avance de las energías renovables que demuestra que un cuarto punto de inflexión, esta vez positivo, es posible. Sin embargo, ese viraje solo ocurrirá si los mecanismos financieros internacionales respaldan con inversión real a los países más vulnerables en un marco de transición justa. Sin eso nos dirigimos hacia impactos en cascada que probablemente ninguna política futura podrá revertir.


© El País