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Rodrigo Paz, en la cornisa y con vértigo

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20.08.2026

En política, sobrevivir no siempre equivale a gobernar. A veces significa apenas administrar la propia erosión. La ciencia política no ofrece profecías, pero sí patrones. En América Latina, las caídas presidenciales suelen incubarse cuando coinciden seis factores: inflación, reformas de liberalización económica, escándalos de corrupción, minoría legislativa, debilitamiento democrático y protestas masivas. Paz ya convive con casi todos. Si quiere salvar a su gobierno y evitar la desestabilización política, necesita dar, rápidamente, un golpe de timón.

El primer factor es la inflación. Ningún presidente es más vulnerable que aquel que gobierna mientras la vida cotidiana se encarece. En Bolivia, la crisis económica, el desabastecimiento de combustibles y la pérdida de poder adquisitivo hacen de la administración de Paz una experiencia materialmente incómoda para los ciudadanos. El problema para el presidente no es solo que la economía esté mal, lo que heredó del MAS, sino que muchos ciudadanos ya lo asocian con esta situación, que no ha podido controlar. Según Ipsos Ciesmori, su aprobación cayó de 65 por ciento en noviembre de 2025 a 32 por ciento en julio de 2026, mientras su desaprobación subió a 55 por ciento. Tres de cada cuatro encuestados creen que el país va por mal camino.

El segundo factor son las reformas de liberalización económica. Paz llegó prometiendo cambio, lo que ha significado un ajuste titubeante. Sus reformas pretenden abrir la economía, atraer inversión y dar seguridad jurídica, pero no desmontan el estatismo donde es más nocivo, sino que castigan más a quienes se suponía debían rescatar.........

© El País