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Mientras miramos el circo, la economía se hunde

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sunday

Mientras el país se sumerge en las profundidades más oscuras de la crónica roja y la politiquería, la crisis económica y social avanza silenciosamente. Cada mañana tenemos un nuevo episodio: denuncias, autos misteriosos, asesores sunchu luminarias, censuras a fuego y lágrimas, peleas de alcoba, acusaciones y contraacusaciones de todo tipo. Un formidable reality show nacional. El pequeño problema es que, mientras discutimos quién dijo qué, quién compró qué, quién se cepilló a quien, cuyo hijito sería y quién debería renunciar, la economía sigue trabajando. Y últimamente trabaja en nuestra contra. Así la anuncia el reporte de inflación y política monetaria del Banco Central de Bolivia del segundo trimestre del 2026. Un diagnóstico raramente descarnado.

En el corto plazo y largo plazo, Bolivia enfrenta, en realidad, tres crisis simultáneas: una crisis cambiaria y de divisas, una crisis del modelo de crecimiento y una crisis social, para mencionar las más importantes y aprovechar el corto espacio de esta columna. Por supuesto que no me olvido de la crisis ambiental, institucional, política, ética y otras. Seguramente alguien más preparado que yo podrá profundizar sobre estos temas. Pero vamos a lo nuestro. Las crisis económico y social.

La primera gran señal es la recesión. Bolivia transita su tercer año consecutivo de contracción económica y para 2026 las estimaciones sitúan la caída del PIB entre -3,3% y -3,6%. No estamos frente a un simple resfriado coyuntural: el viejo motor económico se quedó sin gasolina. Literal y metafóricamente. Retirando la recesión causada por la pandemia del COVID en el 2020, -8.8%. Esta es la........

© El País