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La Diplomacia del Agua en la era del cambio climático: la proyección estratégica para Bolivia

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01.10.2026

Este 17 de septiembre, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) publicó el “Informe sobre el estado de los recursos hídricos mundiales en 2025”[1], documento que sitúa al año 2025 como uno de los más secos para el caudal de los ríos en las últimas tres décadas y media. Además, advierte que el almacenamiento total de agua dulce en la superficie terrestre ha registrado un descenso continuo durante la última década, una tendencia que, junto con la alteración de otras variables hidrológicas, compromete gravemente la disponibilidad del recurso para las futuras generaciones.

El hallazgo más preocupante es el progresivo agotamiento de las reservas de agua como acuíferos subterráneos, glaciares y la cubierta de nieve (o acuíferos de respuesta lenta), que históricamente han funcionado amortiguando las sequías. La OMM enfatiza que el retroceso de glaciares se ha generalizado a escala global, registrándose pérdidas netas de masa en todas las regiones por cuarto año consecutivo. Esta situación ha llevado a que algunas zonas con glaciares más pequeños (Europa Central, el Cáucaso y el oeste de Norteamérica), se aproximen a condiciones donde el deshielo comienza su incremento hasta un punto irreversible.

La OMM subraya que la naturaleza transfronteriza del agua exige la urgente necesidad de consolidar mecanismos de cooperación internacional, ya que el balance hídrico de una cuenca o la presencia de un glaciar impactan a poblaciones situadas a cientos de kilómetros en países vecinos.

Para Bolivia, esto representa una alerta de primer orden, ya que es el único país en la región que pertenece a la cuenca del Amazonas, del Plata y la endorreica del Altiplano, simultáneamente. Por ese motivo, no debemos perder de vista a Bolivia como un actor estratégico en América del Sur cuando se trata de la gestión integral de cuencas y la conservación de glaciares y humedales, entre otros. Sin embargo, para lograr un impacto real, debemos superar el enfoque meramente técnico e integrar los recursos hídricos a la Política Exterior mediante la Diplomacia del Agua.

¿Qué es la Diplomacia del Agua?

Aunque no hay una definición única, existen convergencias sobre sus elementos fundamentales[2]. La Diplomacia del Agua trasciende la gestión técnica y su objetivo estratégico es transformar el riesgo de disputas sobre este recurso a oportunidades concretas de cooperación, entendiendo que el agua........

© El País