El bloqueo y el cerco como armas de soberanía
La comprensión de la crisis actual que atraviesa Bolivia no puede ser descifrada apenas como una sumatoria de deslices institucionales del gobierno de turno ni errores de gestión macroeconómica del anterior. No son tampoco meras disputas de orden público que pueden trascenderse en el ejercicio del diálogo. En cambio, son contradicciones profundas en el espacio. Por ello sostengo que las determinaciones locales de la crisis actual están indisolublemente vinculadas a las transformaciones de largo plazo en la arquitectura de la acumulación global de capital en un momento de reconfiguración geo-política-económica del sistema mundo. Una escala insular, aquellas explicaciones que comienzan y terminan en Bolivia y que pretende explicar el espacio nacional como un receptáculo cerrado e independiente, opera como un dispositivo de encubrimiento ideológico que escamotea la crisis de un Estado dependiente que expresa dolorosamente las tensiones estructurales de un sistema-mundo cuyo hegemón está en una fase de repliegue.
Expresión culminante de esa crisis de Estado dependiente es la quiebra de la hegemonía del proyecto político del Movimiento al Socialismo, tras casi un cuarto de siglo de administración del aparato estatal, que marca la clausura de una fase histórica de la dependencia rentista. El agotamiento material de ese modelo no se debe a factores puramente exógenos, sino a los límites estructurales del capitalismo de Estado periférico, el cual fue incapaz de transformar la matriz productiva primario-exportadora e interrumpir el flujo del intercambio desigual con los centros globales. La parálisis en la industrialización soberana del litio y el colapso definitivo de la matriz hidrocarburífera gasífera —provocado por décadas de desinversión exploratoria bajo una lógica puramente extractiva— drenaron las reservas internacionales netas, precipitando una crisis cambiaria de divisas que paraliza la reproducción de la base material del país.
Sobre este escenario de colapso material, el ascenso de la administración de Rodrigo Paz expresa la re-toma corporativa del comando estatal por parte de las fracciones concentradas de la agroindustria y el sector financiero tradicional que se consumó a través de un mecanismo de traducción ideológica eficaz basada en la figura y carisma de Edman Lara. El mismo fungió como un dispositivo de contención estética de lo popular, capturando el descontento y la desorientación de lo........
