Soltar la mamadera: la gramática de la desigualdad de la derecha
Un mantra contemporáneo de la derecha es que el problema no es la desigualdad, sino la pobreza. Resulta, por tanto, llamativo que en la práctica concreta de quienes beben de las aguas conservadoras la desigualdad sea un tema omnipresente. Y la presencia del tema no se da porque los militantes de la derecha tengan un ramillete de argumentos de distinto calibre para debatir con la idea de desigualdad. Tienen, en mucha mayor cuantía, un conjunto de concepciones construidas alrededor de las desigualdades que consideran ilegítimas. De hecho, una parte no menor de sus esfuerzos dentro de la "batalla cultural" consiste precisamente en hacer pasar esas ideas como válidas, dotarlas de legitimidad y hacer que aniden en el sentido común, aunque curiosamente ello se produzca mediante el escamoteo mismo de la idea de desigualdad. La operación consiste, entonces, no en negar la desigualdad, sino en redefinir cuál de ellas merece indignación pública y cuál puede aceptarse como parte del orden social.
Durante los bloqueos de caminos recientes, las redes sociales fueron, como ya es habitual, escenario de reyertas sobre la situación política. Una de las muchas ideas esgrimidas me interesa particularmente: aquella que rastrea la motivación de las protestas en el interés de dirigentes de "no soltar la mamadera". En otras palabras, era el afán por conservar algún tipo de dádiva lo que habría conducido a las dirigencias a optar por la movilización. Más allá de la coyuntura, la eficacia de esa expresión reside en el tipo de desigualdad que se vuelve visible. La frase sugiere que la vinculación que permitió el funcionamiento de los gobiernos del Movimiento Al Socialismo fue dependiente de la transferencia de recursos a las dirigencias de organizaciones sociales. De tal manera, los dirigentes estaban en situación de apropiar en sus cuentas personales bienes públicos.
Se denuncia, de manera simultánea, una relación........
