Bolivia necesita una nueva narrativa
La continuación de la vida facilita el olvido, que cuando llega, nos ayuda a superar la tristeza y el dolor. ¿Acaso recordamos los golpes militares, el encierro angustioso durante la pandemia, el dólar a 20 bs o las filas infames para comprar gasolina? En “Prosas Apátridas”, Julio Ramón Ribeyro señala que “podemos memorizar muchas cosas, imágenes, melodías, nociones, argumentaciones o poemas, pero hay dos cosas que no podemos memorizar: el dolor y el placer… Si nos fuera posible revivir el placer que nos procuró una mujer o el dolor que nos causó una enfermedad, nuestra vida se volvería imposible. En el primer caso se convertiría en una repetición, en el segundo, en una tortura.”
Es importante tener presente esta variable humana, pues el recuerdo que realiza el gobierno del desastre dejado por el MAS, ingresa en ella y si no es manejada de manera comunicacionalmente equilibrada, puede producir complicaciones; la necesidad de enfrentar el pasado para superarlo y así vencer el atropello, convive con la urgencia de una nueva agenda que nos devuelva la sonrisa. ¡Qué paradoja perfecta!
Haciendo un análisis semántico, los discursos y la acción del gobierno proponen un nuevo relato en actitud, visiones y consignas; hay que reconocer también, como lo ha reflexionado Roberto Barbery Anaya con una ironía exquisita, que 60 días son insuficientes para resolver dificultades estructurales y sería un........
