El cuarto poder y el botón “omitir”
Cada 10 de mayo, en Bolivia, el Día del Periodista viene acompañado de saludos protocolares, placas de reconocimiento y discursos llenos de palabras nobles: “democracia”, “libertad de expresión”, “compromiso con la verdad”. Después pasan un par de horas, el café se enfría… y todo vuelve a la normalidad: políticos insultando periodistas, medios denunciando presiones y una sociedad que ya no sabe muy bien a quién creerle.
La relación entre política y periodismo nunca fue un romance. Apenas una convivencia incómoda, llena de sospechas mutuas. Los políticos necesitan visibilidad, pero detestan el escrutinio. Y los periodistas necesitan acceso a la información, aunque saben que el poder rara vez entrega datos sin calcular el costo político.
Durante décadas existió un pacto tácito: los políticos podían detestar a los periodistas, pero igual tenían que lidiar con ellos. Necesitaban ruedas de prensa, entrevistas, titulares, cámaras y micrófonos. Hoy esa dependencia cambió radicalmente.
En una entrevista publicada por El País, el investigador danés Rasmus Kleis........
