Infraestructura que no llega: el costo económico del centralismo
Bolivia tiene un problema de distribución que sus cifras macroeconómicas ocultan bien. El país crece, recauda, exporta. Pero la infraestructura que debería sustentar ese crecimiento no llega con la misma velocidad ni con la misma equidad a todos los territorios. Y el departamento que más produce es, paradójicamente, uno de los que más siente esa brecha.
El centralismo boliviano no es solo político. Es también presupuestario. Más del 80% del presupuesto nacional se concentra en el nivel central, dejando sin recursos suficientes a gobernaciones, municipios y universidades, lo que limita la respuesta a las necesidades regionales y consolida un poder político y económico vertical. En ese esquema, las gobernaciones departamentales operan con márgenes estrechos, dependientes de transferencias que el Estado central decide cuándo y cómo liberar.
Lo que revelan los números de inversión
En el primer semestre de 2025, la inversión pública boliviana registró una contracción generalizada del 23,4%. El gobierno central disminuyó su inversión en 24,4%, las entidades descentralizadas redujeron sus niveles en 34,9% y las empresas públicas nacionales en 16,4%. En ese contexto de contracción generalizada, las regiones que más dependen de la inversión pública para conectar su producción con los mercados son las más afectadas.
La administración........
