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El enemigo es el Régimen

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24.02.2026

La actual jornada electoral está signada por la corrupción oficial y la audacia con la que se mueve el inquilino presidencial desde la Casa de Nariño, quien en medio de múltiples escándalos ha logrado mantener la iniciativa política, frente a sus opositores a la zaga de sus propuestas, insultos y desafíos.

La situación la define el expresidente Álvaro Uribe, en lapidaria frase: “Estamos a las puertas del infierno”. Eso en referencia a los ciudadanos que habitan las zonas de Colombia y las grandes urbes en donde la subversión y los terroristas tienen control territorial mientras otros están en el infierno de la violencia aciaga, en donde el predominio del orden es relativo, como se hizo notorio con el asesinato del joven y brillante parlamentario del Centro Democrático Miguel Uribe Turbay, en momentos en los cuales en Bogotá se dirigía a un grupo de manifestantes.  Fuera de las gravísimas noticias sobre elementos subversivos desplazados a las ciudades, los cuales tienen explosivos, drones y misiles. Así que Colombia, en materia de orden público, es un país calamitoso. Mucho más por cuenta de la falta de respaldo y, en ocasiones, la hostilidad que sufren altos oficiales y valientes soldados por cuenta del gobierno, que, tal como lo hemos repetido numerosas veces, carecen del apoyo de inteligencia confiable, que se perdió al romper el gobierno relaciones con Israel. El poderío de la subversión en Colombia es de tal magnitud, que hace apenas unos días se celebró una cumbre subversiva convocada por el Eln, que se encuentra en guerra territorial con las Farc. Ese trascendental evento se conoció con antelación por parte de gentes con contactos en ese medio y entre periodistas bien informados, sin que sufrieran un ataque por cuenta de las tropas oficiales.

Los medios de comunicación están inundados de información sobre desfalcos, abusos, latrocinios de toda laya por cuenta de funcionarios oficiales. Incluso algunos se han dado a la fuga y viven bajo la protección de gobiernos de izquierda de terceros países. Desde el primer día advertimos del afán del gobierno por apoderarse y despilfarrar los recursos de Ecopetrol, empresa que ha caído en producción de un millón de barriles a 750.000. Sin contar el aumento burocrático irresponsable y el despilfarro oficial.  Ecopetrol debe ser tema obligado de los debates electorales entre los diversos candidatos.        

El programa de Juan Lozano con los dirigentes que aspiran al Congreso, tuvo la altura y animación profesional del brillante periodista. Quizá faltó tratar a fondo el tema de la Comisión de Acusaciones de la Cámara, que es la que en el sistema constitucional de Colombia tiene la misión de acusar al gobernante por los malos manejos e indignidad. Es posible que eso lo tengan para la controversia de los últimos días de campaña, entre los presidenciales, en donde se utilizan bombas verbales de más alta potencia.

En cualquier caso es fundamental, desde el punto de vista dialéctico, recordar que el estadista Álvaro Gómez, en su vibrante campaña durante el gobierno de Ernesto Samper, señaló que “el enemigo de Colombia es el Régimen”. Y lo primero que debe establecerse en política es identificar el enemigo. Al ser asesinado el notable dirigente, la palabra “régimen” se incorpora al léxico político colombiano de manera general y no con el hondo significado que éste le daba, que refería al “sistema de complicidades, trampas y abusos de poder imperante, el cual impedía hacer política grande, lo mismo que era una barrera casi infranqueable para ganar la guerra”.

Volviendo al tema de la Comisión de Acusaciones de la Cámara vemos cómo el gobierno actual consiguió inmovilizar con el escándalo de los contratos y otros alicientes non santos. Allí se comprueba que el Régimen es más poderoso que el orden legal nacional y que de nada sirven ciertas instituciones de la democracia sin la voluntad política de enfrentar los males y arrancarlos de raíz. Álvaro Gómez aclaraba que algunos se refieren al establecimiento, lo que él calificó como el Régimen. Y advertía “estas asociaciones de intereses creados se mantienen unidas por la complicidad, que es una forma bastarda e impúdica de la solidaridad” como ocurre en Ecopetrol. El pueblo debe exigir a los candidatos presidenciales que se comprometan a combatir y derrocar el Régimen, que hemos visto que cambia de color político como el camaleón.


© El Nuevo Siglo Bogotá