La vocería que el Gobierno no tiene
En medio de una emergencia, reorganizar un organigrama suena a lo último que debería importar ahora mismo. Y, sin embargo, es exactamente el momento de plantearlo, porque la próxima emergencia va a encontrar al Gobierno con el mismo cuello de botella si nadie lo resuelve antes.
En medio del sistema frontal que ya dejó fallecidos, miles de damnificados y viviendas destruidas de Atacama a La Araucanía, con estado de catástrofe decretado en regiones enteras, la persona a cargo de coordinar esa emergencia es la misma persona a cargo de comunicarla.
Ese cruce viene de una decisión concreta: cuando este Gobierno fusionó Interior con la Secretaría General de Gobierno en una sola cartera, apostó a que una misma figura pudiera sostener ambas tareas a la vez, y esa apuesta está mostrando sus costos, justo cuando más se necesitaba que no los mostrara.
Vale la pena detenerse en por qué esto pesa tanto, porque el problema no está en quién ocupa hoy el cargo sino en cómo quedó armado. Gestionar una emergencia climática de esta escala exige atención permanente a la coordinación operativa: Senapred, Fuerzas Armadas, Obras Públicas, Desarrollo Social,........
