Impuesto al suelo y contribuciones
Son raros los consensos en economía. Más aún cuando cruzan fronteras ideológicas. Sin embargo, existe uno notable: el impuesto al suelo.
Lo defendieron, con distintos fundamentos, desde los llamados “economistas clásicos”, como Adam Smith, David Ricardo y Karl Marx, hasta quienes actualizan ese pensamiento en la “síntesis neoclásica” y analizan su posterior faceta neoliberal, como Alfred Marshall, Henry George, Milton Friedman, Joseph Stiglitz y Paul Krugman. Desde tradiciones teóricas muy distintas, todos convergen en una idea: si es que hay que cobrar impuestos, gravar la renta del suelo es de lo más razonable. The Economist lo llamó, derechamente, “el impuesto bueno”.
¿Por qué tanto consenso? Porque, a diferencia de otros tributos, un impuesto al suelo tiende mucho menos que otros a desalentar la producción o a trasladarse a precios. La razón es simple: el suelo no es fruto del trabajo humano, sino que es un bien........
