Si pudiéramos soñar
Una amiga se quejaba, a veces, del marido. Le decíamos que se buscara otro. Ella se reía y respondía: "cambiar de marido es cambiar de problemas". No le faltaba razón. Lo mismo pasa con los gobiernos y muy especialmente con el Congreso. Se habla todo el tiempo de renovación, de cambio, de escoger a los mejores, pero a la hora de las urnas se mantiene la fidelidad incluso con los que aparecen cada cuatro años, algunos con balance pobrísimo o en blanco. Y, además, con la justicia pisándoles los talones. Con la venia de los decentes, la política dejó de ser el arte de las ideas para convertirse en un negocio tan lucrativo que ofende.
Desde ya hay fila de aspirantes presidenciales y a Congreso para 2030 sin someterse, como los recién........
