El ocaso de los dioses 2
El tiempo corre y la carrera por la presidencia va dejando del pelotón a un grupo que no alcanza la meta o se cansa en el recorrido.
Enrique Peñalosa tiene imagen de estadista y amplia credibilidad en el exterior y relación menos amplia con las regiones colombianas donde lo ven demasiado cachaco y extremadamente bogotano, lo que no es un defecto, pero sí una limitación para la empatía. Le hace falta "algo" —buen humor, calidez, consideración— para conectarse con las distintas poblaciones de un país variopinto. No se trata de contar chistes, sino de mezclarse con la gente, de encontrar una razón que sirva para alimentar, distender, relajar y aflojar la comunicación. Una campaña exclusivamente técnica y confrontacionista no atrae pueblo. Tiene su nicho respetable en Bogotá, pero gobernar a Colombia necesita más........
