Soliloquios de café: “Gloria a Dios…Pascua de Resurrección”
Reconociendo que soy pecador; que en muchas oportunidades he flagelado y sigo flagelando a Jesús el Cristo Redentor, Dios e Hijo de Dios, tal vez por ser un ser humano que ha cumplido con el deber de errar; arrepentido, me aferro a unas palabras que, no sé si fue que alguna vez oí, y que expresan…
“En la fe está la verdadera vida”.
La Pascua de Resurrección, o Domingo de Pascua, es la celebración más importante del cristianismo, especialmente los católicos la celebramos conmemorando la resurrección de Jesucristo al tercer día de ser crucificado. Marca el final de la Semana Santa y del Triduo Pascual, simbolizando el triunfo de la vida sobre la muerte y la esperanza.
“Pascua” proviene del hebreo Pésaj, que significa “paso” o “tránsito”. Celebra la victoria de Cristo sobre la muerte y el pecado.
El cirio pascual (vela grande) simboliza a Cristo resucitado y la luz. Los huevos y conejos de Pascua, de origen precristiano, simbolizan la vida nueva y la fertilidad.
Se celebra con misas, vigilias y, en muchas culturas, el intercambio de huevos de chocolate.
La Pascua es una festividad cristiana, también conocida como “Pascua de Resurrección o Pascua Florida, Domingo de Pascua o Domingo de Resurrección.” En ella se recuerda la resurrección de Jesucristo al tercer día de su crucifixión, por tanto, es una fiesta de alegría y renovación de la fe cristiana, según el relato del Nuevo Testamento de la Biblia Cristiana. Es la festividad con la que termina la Semana Santa (que comienza el domingo anterior, llamado Domingo de Ramos) y el Triduo Pascual (que conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesús desde el Jueves Santo hasta el Domingo de Resurrección). Se lleva a cabo en una fecha móvil, que corresponde a la primera luna llena posterior al equinoccio de primavera del hemisferio norte (21 de marzo). Por lo tanto, esta fecha oscila entre el 22 de marzo y el 25 de abril de cada año en el calendario de la Iglesia católica.
La forma de conmemorar la Pascua varía de un país a otro y de una tradición cristiana a otra, pero en general involucra procesiones, celebraciones litúrgicas, reuniones familiares y de amigos, en Venezuela es costumbre, los días de Semana Santa, ir a la playa o a los Andes, ocasiones de reencuentros que generalmente conducen a parrandas, por lo tanto, es menester recordar que son días de recogimiento y de oración, donde memoramos el sufrimiento que el hijo de Dios soportó por nosotros.
A partir del Domingo de Pascua comienza el tiempo pascual, un lapso litúrgico de 50 días que finaliza el domingo de Pentecostés, día que, según la tradición cristiana, conmemora la venida del Espíritu Santo y el inicio de las actividades de la Iglesia.
Es la festividad más importante del calendario cristiano, ya que conmemora el episodio central de su creencia religiosa: la resurrección de Jesús de Nazaret, que según la tradición cristiana sucedió en la provincia romana de Judea, entre los años 30 y 33 d. C.
Según el relato bíblico, esto habría ocurrido al tercer día de su muerte, crucificado en el monte Gólgota, también conocido como Calvario. De acuerdo con esta creencia, la resurrección de Jesús dio cumplimiento a las profecías expresadas en el Antiguo Testamento sobre la venida del Mesías.
Además, la Pascua celebra la revelación a los fieles del plan divino para la salvación de la humanidad, es decir, para la derrota de la muerte y la vida eterna del espíritu. La doctrina cristiana establece que la muerte de Jesucristo liberó a todos los seres humanos de sus pecados y renovó su alianza con Dios, su creador.
La Pascua tiene importantes raíces en la celebración del Pésaj, es decir, la conmemoración de la salida del pueblo hebreo de Egipto (donde, según el texto bíblico, vivían en condición de esclavitud) hacia la Tierra Prometida de Canaán, guiados por el profeta Moisés.
En esta conmemoración, los judíos recuerdan además las diez plagas con las que Dios castigó al pueblo egipcio, y en particular el salto que daba el ángel de la muerte por sobre las casas hebreas cuando iba en busca de los primogénitos egipcios. Este “salto” se llamó en hebreo Pésaj (que expresaba la idea de “pasar por encima” de las casas), vocablo que en el latín litúrgico pasó a ser pascha y posteriormente pascua por similitud con el término latino pascuum, que se refiere a un lugar de pastizales, es decir, a un sitio donde el rebaño se libra del hambre.
Esta transformación del vocablo se debió a la expansión del cristianismo en los tiempos del Imperio romano: de acuerdo a la teología cristiana, Jesucristo al resucitar cambió el sentido del Pésaj judío tradicional, y la Pascua pasó a representar el “salto” o paso de la muerte a la vida eterna. De todos modos, en ambos casos se trata de una celebración de la salvación y la protección asociada a lo divino…
Maximiliano Pérez Apóstol
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