El debate que no será
Como decía Aristóteles, la política es el arte de persuadir: debatir, contrastar y convencer al que piensa distinto. Pero hoy muchos candidatos ya no están en eso. Están en otra cosa: cuidar su nicho, mantenerlo activo y llegar a segunda vuelta con una base suficiente para ganar por descarte. Esa es la lógica. Y por eso el debate se está desapareciendo.
Sin debate no hay forma de poner a prueba las ideas. Y sin ese ejercicio, el ciudadano no escoge al mejor, sino al que menos le incomoda. Por eso el debate no es un accesorio de campaña, es una condición mínima de la democracia.
El problema es que hoy la política se mueve en tres escenarios donde ese contraste casi no existe. En la calle, los candidatos se rodean de los suyos: líderes, amigos, estructuras.........
