Claudia en Barcelona, momento de definiciones
Que la presidenta Claudia Sheinbaum no acudiera a foros internacionales de la talla de Davos o la COP 30, pero, en cambio, sí se haya animado a asistir a la IV Reunión en Defensa de la Democracia, en Barcelona, es contradictorio. Pero la decisión de asistir a Cataluña es la correcta.
En el comunicado oficial enviado por Gobernación al Senado para notificar que la mandataria se ausentará del país, se tuvo el cuidado de especificar que la citada reunión es una iniciativa lanzada en el marco de la 79.ª Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, en septiembre de 2024.
En la pasada edición de ese encuentro, Naciones Unidas describió esta iniciativa contra el extremismo como “una plataforma que busca fortalecer la cooperación entre Estados democráticos afines frente a desafíos como la erosión institucional, la desinformación, los discursos de odio y la desigualdad social”.
Los críticos de la presidenta dirán –y no de gratis– que es una incongruencia ir a pugnar por la democracia afuera, cuando adentro la extinción del Inai, la captura del Poder Judicial, la conquista del INE y el acoso a las ONG –vía el SAT– apuntan precisamente en sentido contrario, es decir, a mermar la democracia.
Habrá quien cuestione también la autoridad moral del anfitrión, Pedro Sánchez, cuyo gobierno y su partido siguen envueltos en un escándalo de corrupción conocido como caso Koldo o caso Ábalos, un juicio que continúa........
