Cuando el agro pide industrialización
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Hay verdades que incomodan, pero también despiertan. Una de ellas es esta: Colombia, país cafetero por excelencia, sigue exportando sacos, mientras países que no producen ni una sola cereza —Suiza y Alemania— lideran el negocio del café en el mundo. No porque cultiven, sino porque industrializan. Y ese es precisamente el punto que nos negamos a asumir: el valor no está en la finca… está en la fábrica.
Tomemos un dato que desnuda el problema. Un café preparado en mercados desarrollados se vende alrededor de 3 dólares. De ese valor, el productor colombiano recibe apenas entre el 2 % y el 4 %. El resto —entre el 96 % y el 98 %— se queda afuera: en el tostado, empaque, patentes de biotecnología, marcas que cuentan historias y construyen experiencia. Colombia produce el café; otros producen el........
