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Una brecha de desconfianza

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17.02.2026

«Se nos rompió el amor de tanto usarlo. O de no usarlo». La última versión de Rosalía se adapta como un guante a la ... crisis PNV-PSE. ¿Se quieren o no? Ni tanto como lo que a veces dicen, ni tan poco como en ocasiones dan a entender. La alianza ha entrado en un ciclo de creciente tensión y posterior distensión. El bucle de la incertidumbre se ha instalado como una variable perturbadora.

Aunque ambos partidos se esfuerzan por minimizar la crisis, todos sabemos que puede reactivarse a la primera de cambio. Se conocen demasiado bien. Ni uno ni otro desean forzar una ruptura, al menos mientras no exista una alternativa clara. Ambos hablan de bajar los decibelios, guardarse los reproches y dedicarse a trabajar por los proyectos que interesan a la ciudadanía. Pero, como si fuera una inercia perversa, a la mínima ya se tiran los trastos por la cabeza cuando surge un desencuentro. El choque revela fatiga de materiales pero también algo más.

Los socialistas quieren alejarse de la caricatura de 'morroi' del PNV, siempre servil al 'dueño' del caserío. A lo largo de los años se ha utilizado esta imagen para poner en cuestión el desequilibrio de la coalición. Los movimientos de Andueza responden también a esa inquietud, pero no sólo. Hace tiempo que vienen observado reacciones «oportunistas» de su socio nacionalista contra diferentes ministerios e incluso contra Pedro Sánchez. Los jeltzales interpretan que el PSE necesita desmarcarse, sobre todo en plena crisis a la baja de la marca PSOE.

El foco del último conflicto ha sido Denis Itxaso. Todo arrancó con una comparecencia pública del lehendakari Pradales y el alcalde Insausti en la que anunciaron un plan de 400 viviendas en Riberas de Loiola al margen del Departamento de Vivienda. Una cifra que no contaba con respaldo técnico, que el propio consejero redujo, acompañado de los arquitectos encargados del proyecto, a la mitad. Itxaso calificó de 'frivolidad' y criticó la precipitación de tal anuncio. La crítica sentó fatal al PNV, aunque los socialistas reprocharon la falta de seriedad de su socio. Las últimas declaraciones de Aitor Esteban sobre un hipotético cese del consejero han entrado en un terreno resbaladizo.

Este episodio, aparentemente menor, ha activado alertas dentro de ambos partidos, que han visto cómo algo se ha roto entre ellos. No se trata de una quiebra total, pero sí de una erosión significativa en el puente de confianza. La presión puede mantenerse bajo control, pero un punto de desconfianza ya se ha instalado como un factor estructural. Esta fisura se deja sentir en un entorno tan competitivo como el que se avecina, con las elecciones municipales y forales del 27 a la vuelta de la esquina.

El nudo gordiano lo anticipó exalcalde Goia en su última entrevista: «Insausti es mejor candidato que Itxaso y ya lo comprobaréis». La frase era enigmática pero ahora revela que el empeño jeltzale por asentar en la alcaldía a su futuro cartel electoral mira de reojo desde el primer momento al consejero de Vivienda como su potencial rival. Los socialistas, que gobiernan en coalición con el PNV en el Ayuntamiento de Donostia, han endurecido con claridad su mensaje ante Insausti. Contemplan a Itxaso como una de sus opciones aunque siguen barajando diferentes alternativas. En las bambalinas, el juego por el sillón de Ijentea se ha precipitado. Esa es la música de fondo.

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