Bolivia emprende, pero no progresa
Una de las narrativas frecuentes de la economía en Bolivia --instalada en el discurso político y en el imaginario colectivo--, es aquella que nos define como un país de emprendedores resilientes. Las cifras parecen confirmarla. Según el Sistema Integrado de Información Productiva, a julio de 2025, Bolivia registraba un total de 124.000 empresas activas; de estas, 120.000 (es decir el 96%) eran micros y pequeñas. El informe señalaba que el 73% de las mypes se dedicaban al comercio o servicios; el 72% era unipersonal y, en total, absorbían el 37% de los empleos formales. En contraste, la misma fuente registraba apenas 648 grandes empresas y 3.704 medianas, que sostenían el 62% del trabajo formal.
Un dato adicional, proporcionado por la dirigencia de CONAMYPE, indica que en nuestro territorio existen más de 600.000 mypes (la mayoría informales o semi formales) que son responsables del 90% del empleo; esto sin considerar la enorme cantidad de negocios de los llamados “cuentapropistas” que sin duda superan esa cifra.
Con ciertas variaciones, los organismos internacionales coinciden en definir a las mypes como unidades económicas de baja escala productiva, recursos limitados, con fuerte presencia en el empleo --informal en el caso de las micro--, y con restricciones estructurales para acceder a financiamiento, innovación y mercados más amplios. Este........
