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Estudio crítico: el arte de Tito Kuramotto

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28.01.2026

Por Harold Suárez Llápiz, crítico e investigador de arte cruceño

Tito Kuramotto Medina (1941- 2026) fue un destacado artista de origen japonés nacido en Santa Cruz en 1941. Realizó estudios en la escuela de Bellas Artes "Víctor F. Serrano" de su ciudad natal, posteriormente en la antigua Escuela de Artes Plásticas, con el multifacético artista húngaro Jorge Rózsa, y grabado en el Atelier 17, junto al reconocido William Hayter en París, Francia.

Kuramotto fue dueño de una obra tan ecléctica como camaleónica. A lo largo de su carrera transitó por diferentes corrientes estéticas: desde el Cubismo (fascinado por Picasso), Pop art, Expresionismo (fuera de la pintura de caballete, hizo sus conocidos carros de carnaval), un hiperrealismo costumbrista (durante más de dos décadas que le brindó un gran éxito comercial), hasta finalmente llegar a convertir su obra en una neofiguración de tendencia expresionista que en el último tiempo recae con frecuencia en un expresionismo abstracto, (acercándose más a Jackson Pollock que a Mark Rothko, dentro de la escuela norteamericana que cultivó esta corriente ).

Su pasión por la fotografía lo llevó a sumergirse dentro del hiperrealismo. Son notables en este período sus “Nubes” de 1979, que parecían ser avistadas desde la cabina de un avión en pleno vuelo. A partir de entonces –y durante los siguientes 20 años– plasmó en sus lienzos su conocida figuración costumbrista, (que gustó mucho a sus ocasionales clientes), muchas veces establecidas en paisajes bucólicos y costumbristas.

Las obras "Pitillera", “Vendedora de mangos” (1981), “Beatriz, la hamaca" (1982) y “Nino en el Paúro” (1986), son tan solo algunas de las tantas representaciones del costumbrismo esotérico que caracterizan su trabajo y que relatan las escenas cotidianas de la emergente Santa Cruz de la época.

Después de dedicarse a trabajar pinturas hiperrealistas y a diseñar y construir carros de carnaval en las décadas de los años 80 y 90, descubrió que su obra terminó estancada en un costumbrismo figurativo, muchas veces muy académico en su ejecución e inevitablemente complaciente. Los maestros Herminio Pedraza y Marcelo Callaú ya habían llevado su arte a dimensiones más universales, (el primero reflejado en la pintura de los maestros Henri Matisse y Paul Gauguin y el segundo adoptando a través de la madera la escultura geométrica de Víctor Vasarely).

Es por ello que en el inicio de este milenio Kuramotto decide renunciar al prototipo de obra que le había dado un nombre en la plástica nacional, para fusionar la figura humana con la naturaleza. Su obra ya buscaba recorrer otros senderos.

En el año 2003 realiza la serie de Los árboles, que me parece mucho más interesante, sino la más sobresaliente de toda su carrera, un........

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