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Gobierno zombi

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La tradición afrocaribeña describe al zombi como un muerto que camina. Un ser que ha dejado de tener vida, pero no se ha dado cuenta y continúa avanzando.

Esa imagen comienza a definir al gobierno de Rodrigo Paz Pereira.

Se dice que en política no existen los muertos. Sin embargo, el cúmulo de desaciertos y escándalos de estos diez meses ha minado la escasa credibilidad que conservaba el Gobierno. El más afectado es, sin duda, el propio Presidente.

La sensación es que han transcurrido años desde que inició su gestión. La ausencia de un plan para corregir los desastres dejados por casi dos décadas de masismo y la sucesión incesante de conflictos han desdibujado la imagen de un gobernante que empezó su periodo rodeado de altas expectativas.

Rodrigo Paz tuvo un ascenso vertiginoso y para algunos inexplicable. El candidato que no alcanzaba los dos dígitos en las encuestas iniciales apareció de pronto en el primer lugar de la votación y pasó al balotaje.

En la segunda vuelta confluyeron en su favor votos procedentes de sectores completamente distintos y hasta enfrentados. Samuel Doria Medina cumplió su compromiso de respaldar al candidato más votado, después de haber sufrido los efectos de una guerra sucia. Evo Morales sostuvo que Paz y Lara habían ganado gracias al “voto evista” y que la votación había sido, sobre todo, contra Tuto.

Cuánto contribuyó Edmand Lara al resultado electoral es ahora irrelevante. Haberlo elegido como acompañante de fórmula fue el primer gran error de Paz. Se alió con quien terminaría convertido en su más encarnizado opositor.

Pero Lara no puede cargar con la responsabilidad de todo lo ocurrido. La impronta del Gobierno la puso el propio Paz Pereira.

Al principio concitó el respaldo incluso de quienes no habían........

© El Deber