¿Cómo dejar de ser extractivistas? -Con el principio de subsidiariedad
Nuestra crisis económica actual demuestra, una vez más, que el extractivismo siempre fracasa. Ya nos ocurrió con la plata de Potosí, cuando aún no existíamos como país: después de haber llegado a ser un centro económico mundial, no nos quedó nada y en el siglo XVIII muchos de los que habían llegado atraídos por su esplendor, se fueron. Y el territorio de lo que hoy es Bolivia quedó con poca población, la mayoría originarios sumidos en la pobreza.
Algo similar nos pasó en el siglo XIX cuando, siendo ya Bolivia, gracias a una nueva tecnología (inventada en Inglaterra) se podía extraer el agua de las minas de plata inundadas, y terratenientes bolivianos -sobre todo Aniceto Arce- invirtieron sus ahorros en adquirir esa maquinaria, atrajeron capital chileno y construyeron los primeros ferrocarriles para exportar el mineral. Pero eso duró poco porque la plata se agotó.
Y nos ocurrió nuevamente, cuando nuevas tecnologías requerían de cantidades crecientes de estaño, y un empresario boliviano – Simón Patiño- invirtió trabajo y ahorro para producirlo, seguido pronto por otro boliviano -éste, terrateniente: Aramayo- y por un extranjero:........
