Cuando el crimen ocupa el espacio del Estado
Antes de un nuevo amanecer, San Matías volvió a teñirse de sangre. Cinco personas asesinadas a balazos en menos de 24 horas, entre ellas un policía investigador, no constituyen una simple sucesión de hechos policiales ni pueden despacharse bajo la fría etiqueta de “ajuste de cuentas”. Se trata de una señal inequívoca de que la violencia criminal ha desbordado la capacidad de respuesta del Estado boliviano y ha instalado el miedo como parte de la vida cotidiana de una población que se siente desprotegida y abandonada.
Los coletazos de la violencia se registraron entre el miércoles y jueves últimos. El primero de ellos ocurrió, de acuerdo a los iniciales reportes policiales, en la estancia Campo Nuevo donde cuatro personas fueron ultimadas con impactos de armas de fuego de alto calibre mientras que al día siguiente, el joven uniformado corrió la misma suerte en la comunidad de Ascención de la Frontera, a unos 130 kilómetros del área urbana de San Matías y donde el vehículo en el que se desplazaba junto a otros compañeros........
