Cara a Cara
Hubo un tiempo en que la voz de un presidente bastaba para detener un país, abrir una etapa o anunciar una decisión capaz de cambiar el rumbo de los acontecimientos. No hablaba todos los días porque no hacía falta. Su palabra tenía peso precisamente porque era excepcional. Cuando aparecía frente a las cámaras, la ciudadanía entendía que algo importante estaba por ocurrir.
Rodrigo Paz eligió otro camino. Convirtió la comunicación presidencial en........
