Las mismas viejas trampas
En las últimas semanas me ocurrieron dos cosas que, a primera vista, no tenían ninguna relación: terminé de leer Crimen y castigo, de Fiódor Dostoyevski, una de esas novelas que llevaba demasiados años postergando en mi lista de clásicos pendientes. Unos días antes había visto La Odisea, la reciente versión cinematográfica de Christopher Nolan. Sabía que no iba a encontrar una adaptación literal del poema de Homero, sino la particular mirada del director. La disfruté precisamente por eso. Y mientras avanzaba la película, me fui reencontrando con escenas que había leído durante mi etapa escolar, cuando la historia de Ulises todavía venía acompañada de tareas, resúmenes y controles de lectura.
Entonces apareció una pregunta: ¿cómo es posible que dos historias separadas por más de dos milenios y medio sigan resultándonos tan familiares?
Lo curioso no es que esos libros hayan sobrevivido al paso del tiempo. Lo verdaderamente extraño es que nosotros hayamos........
