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Shakira y los 10 mandamientos de las lobas: el que falta es el que más importa

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Todas las noches empezaban igual. Se apagaban las luces, sonaba La fuerte y en las pantallas aparecía una Shakira hecha de arena que se iba recomponiendo hasta quedar entera. Solo entonces salía ella al escenario.

Así arrancaron los 13 conciertos que Shakira ha dado en Madrid durante casi un mes. Los dio en un estadio levantado solo para ella en Villaverde, con sitio para unas 50.000 personas cada noche, dentro de una pequeña ciudad de quita y pon a la que llamó Macondo Park, como el pueblo de García Márquez. Con ellos ha cerrado en Europa la gira que empezó en Río de Janeiro en febrero de 2025.

Hacía 8 años que no cantaba en España, y en ese tiempo le había pasado de todo: una separación que salió en las portadas de medio mundo, una mudanza a Miami con sus hijos y un disco con un título que sonaba a declaración de guerra, Las mujeres ya no lloran. La primera noche resumió lo aprendido en una frase: «El amor por otro es bonito, pero más bonito es el amor propio». Y al final de cada concierto, en las pantallas, aparecían sus 10 mandamientos de las lobas, cada uno con su número romano grabado en piedra, como las tablas de Moisés.

Debajo de tanto espectáculo hay una pregunta que nos toca a todos. ¿Qué hace que una persona se levante después de una caída mientras otra se queda a vivir dentro de ella? La psicología lleva años buscando la respuesta, y la encuentra muy cerca de un mandamiento que no aparece en la lista. Antes de llegar a él merece la pena mirar de cerca al animal que Shakira eligió como símbolo, porque durante décadas lo entendimos al revés.

La manada que nadie había visto

Imaginábamos la manada de lobos como una guerra por el poder, con un macho alfa arriba y el resto esperando su oportunidad para quitarle el sitio. La idea se hizo famosa en 1970 gracias a un libro de zoología que fue un superventas, escrito por uno de los mayores expertos en lobos del mundo.

En 1999, casi 30 años después, ese mismo zoólogo hizo algo que pocos se atreven a hacer: publicó un trabajo para corregirse a sí mismo. Aquellas observaciones venían de lobos de zoológico, animales que no se conocían de nada y estaban obligados a convivir. Él había pasado 13 veranos siguiendo lobos en libertad en una isla del Ártico canadiense, y lo que vio allí era otra cosa. Una manada típica es una familia. Los padres guían al grupo y se reparten el trabajo, y la hembra lleva la voz cantante en el cuidado de las crías y en su defensa.

Con eso en la cabeza, los mandamientos de Shakira se leen de otra manera. El primero dice que protegerás y cuidarás a tu manada por encima de todo. El quinto, que una loba no ataca, se defiende. Es lo mismo que encontró aquel zoólogo en el Ártico.

El mito del lobo alfa duró tanto porque encajaba con la idea que teníamos de la fuerza: mandar, imponerse, ganar. Los lobos de verdad la ponen en otro sitio, en quién cuida. Y eso vale también para la manada más pequeña de todas, la que forma cada uno consigo mismo.

En Madrid, Shakira admitió ante su público que los últimos años habían sido difíciles. Cómo se hablaba a sí misma en las noches malas queda entre ella y su almohada. Esa voz de dentro, la que todos llevamos dentro, es justo lo que un grupo de psicólogos decidió escuchar.

Imagina que acabas de separarte. Te sientan en una sala, te dan una grabadora y te piden que hables unos minutos sobre tu ruptura, sin guion, lo que te salga. Eso hicieron con 109 personas recién divorciadas. Luego varios evaluadores escucharon las grabaciones y se fijaron en una sola cosa: cómo se hablaba cada persona a sí misma. Si se trataba con dureza o con cariño. Si sentía su dolor como algo que solo le pasaba a ella o como algo que le ocurre a mucha gente. Si se agarraba a la tristeza o la dejaba pasar. Esas 3 cosas juntas tienen nombre en psicología: autocompasión. La palabra engaña un poco, porque significa tratarse con la misma amabilidad con la que........

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