Esta vez no lo arregla un tweet
El mercado sigue operando como si esto fuera otro episodio de ruido geopolítico: tensión, titulares, tweet… y vuelta a la normalidad.
El problema es que esta vez no hay normalidad a la que volver.
No estamos ante un susto de mercado. Estamos ante una disrupción física. Y eso no se arregla con narrativa.
Irán lo ha entendido antes que nadie. Está jugando una partida muy simple: cada día que pasa mantiene la presión sobre la oferta sin necesidad de ceder nada. La pausa de 10 días lo deja claro: menos coste, mismo control… y sin pagar peaje.
Mientras tanto, Israel empieza a equivocarse en el terreno menos visible, pero igual de importante: el diplomático. En paralelo a la escalada militar, surgen fricciones innecesarias con aliados. Episodios como impedir la entrada al representante de la Iglesia Católica en el Santo Sepulcro no cambian el curso de la guerra… pero sí erosionan apoyos. Y........
