La bola negra de Ariana Harwicz
Hay que imaginarse ese momento en que de la web del Festival Literario CulturAlh (sic) desapareció el nombre de Ariana Harwicz. Llevaría ahí semanas, junto al nombre de otros sesenta escritores e intelectuales (sic) que durante esta semana van a dar charlas en Granada sobre diversos temas de fuste, como la libertad de expresión o el terror a la censura y a la discriminación. Ariana Harwicz ya habría cumplido con el engorroso trámite de enviarles su biografía, y de enviarles una foto, y de acordar con ellos qué avión desde Francia, donde reside, le venía mejor tomar. Y a cuál subirse para volver. Estaba todo listo y ahora su nombre ha desaparecido de la web del festival. Como si nunca hubiera sido invitada.
El momento de borrar a una persona llegó después de que (asumimos) chiquillos con las hormonas revolucionarias descontroladas escrutaran las seis decenas de invitados al festival buscando una excusa para mostrar su heroicidad a las chicas que les gustan. Ninguno de ellos habría oído hablar nunca de Ariana Harwicz. Pero Google les aportó enseguida información jugosa, como que la novelista argentina era judía y en algún lugar habría dicho que estaba en contra del bloqueo cultural a Israel. ¿Para qué queremos más?
Entonces, estos chiquillos, la típica colección de pintamonas con criada y piscina en casa de papá, empezaron una serie de hostigamientos y amenazas dirigidos a la organización del evento para que la escritora que simplemente no dice lo que ellos quieren que diga fuera exterminada de la web del festival, y consecuentemente silenciada en las mesas granadinas del asunto. Te sacaron la bola negra, Ariana. Unos chiquillos de chalé y piscina, sin leerte.
La organización, que seguramente está compuesta por otro puñado de chiquillas redichas y redondas, fue entrando poco a poco en la patología derivada de........
