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"Keiko ha demostrado entereza, especialmente cuando soportó en la cárcel para ser investigada por un delito inexistente"

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21.06.2026

Un repaso de ciertos hitos de la historia de Keiko Fujimori nos habla de su tenacidad comprobada, pero eso no basta para anticipar cómo será su gobierno a partir del 28 de julio. Tampoco bastan sus palabras electorales. Aunque anuncian un fujimorismo concertador para imponer orden, para muchos no hay duda de que se avecina un nuevo autoritarismo, que vendría a ser el principal riesgo de su mandato. La mitad del país que la llevó al poder por unos pocos votos tiene expectativas de que hará un buen gobierno. La otra mitad no la quiere. El plazo para vestirse del personaje que encarnará es brevísimo. Ahora mismo se halla frente al espejo del camerino, retocándose antes de salir al escenario.

Como lo hizo desde que se lanzó a la política, en esta campaña Keiko asumió el pasivo dictatorial de su padre. En marzo pasado, en una entrevista con los periodistas Augusto Álvarez Rodrich y Juan Carlos Tafur, del programa “Enfrentados”, de América TV, dijo que el golpe de Estado del 5 de abril de 1992 fue “una medida de excepción, pero irrepetible”. Tafur repreguntó si fue necesaria, porque el gobierno de entonces tenía mayoría en ambas cámaras.

–Fue necesaria –respondió. Antes había explicado el contexto del terrorismo, la posible vacancia que la oposición habría planeado contra el presidente, y las ventajas modernizadoras de la nueva Constitución.

No solo fue innecesaria, sino nefasta. Si bien Fujimori produjo reformas altamente beneficiosas, su golpe activó el poder siniestro de Vladimiro Montesinos en el SIN, que se robusteció a pesar de la vigencia de la Constitución de 1993, y cuando ya había elecciones reconocidas como democráticas. Hacia el final de los noventa el SIN centralizó todos los poderes, especialmente sobornando, respecto de lo cual existen ‘vladivideos’ a gusto. No contamos, lamentablemente, con una foto de cinco magistrados de la Corte........

© El Comercio