Ventanas rotas en el IVA: el costo de tolerar la incivilidad
Las incivilidades son conductas que, sin constituir necesariamente delitos, quiebran las normas básicas de convivencia, respeto mutuo y civismo. Saltarse una fila, ensuciar o vandalizar el espacio público son síntomas de un problema profundo: la convicción de que las reglas comunes son opcionales o para otros, y que el respeto al orden colectivo es secundario a mis propias necesidades o intereses inmediatos.
A principios de la década de 1980, los científicos James Q. Wilson y George L. Kelling formularon la célebre Teoría de las Ventanas Rotas. Su premisa era simple pero desoladora: si la ventana rota de un edificio no se repara rápidamente, la señal que se transmite al entorno es que a nadie le importa el lugar. Pronto, el resto de las ventanas serán destrozadas y el entorno se sumirá en el abandono y probablemente la criminalidad. El descuido menor alienta la transgresión masiva multiplicando su efecto negativo.
“Al intentar capturar necesarios recursos fiscales de una actividad declarada ilegal........
